Del community manager al social media manager

Del community manager al social media manager

La felicidad la encuentro cada día en lo más simple del camino
Del community manager al social media manager
Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con Facebook¿Periodista, experto en ventas y relación con el clientemarketing, ingeniero informático, máster en gestión empresarial, un relaciones públicas, profundo conocedor del protocolo, hábil en las técnicas de comunicación y la motivación laboral el coaching, emprendedor activo, joven y sobradamente preparado, adicto a la tecnología, a las redes sociales, un cruce de ingeniería genética entre una geek y un friky o monje autodidacta de la orden del SEO (el posicionamiento web)?Reconozco que tengo una relación de amor y odio con el perfil del responsable de comunidades (y miro con la misma polaridad a la AERCO, lo confieso). Ya hace algo más de un año, en octubre de 2009, escribía y me preguntaba sobre qué era mejor, en estos momentos, si tener un perfil profesional polifacético o especializado. En septiembre, hace algunos meses, volví a reflexionar sobre el asunto de la profesión en cuestión y relataba como mis últimos 10 años de experiencia profesional habían sido una emigración inconsciente desde la figura del webmaster hacia la de un community manager inconsciente y a tiempo parcial intercalado con unos platos de chico para todo más algo de postre como analista, vigilante tecnológico, motivador, busca soluciones y hasta confesor casual a ratos perdidos. No es que sea amigo de echarme flores inmerecidas sino que en un momento dado, estaba allí, en aquella silla. Justo enfrente, alguien me planteaba un dilema a solucionar. Y los retos son mi motor profesional, de eso peco y luzco, como la mayoría que disfruta con lo que hace.Después de haber leído mucho de lo que se publica sobre la figura del community manager he de reconocer que es el perfil profesional que ahora mismo más me atrae para ejercer como tal de 9 a 17 a sabiendas de que la cosa tiende a extenderse hasta robar todas las horas del día y parte de las nocturnas (porque tus usuarios no tienen la sana costumbre de dormir en horarios razonables). Si he sacado una conclusión después de mi formación, autodidacta y compuesta por una extensa lista de cursos, jornadas y eventos paralelos en temas afines, más las conclusiones que otros muchos interesados en esta profesión han sacado y han publicado, es que el perfil que más se ajusta es el de chico para todo con don de gentes y ganas de relacionarse y comunicar, hábil defensor de «su» marca y que tiende a disfrutar, cual masoquista, con lo que hace, de manera constante e imperturbable.Aunque si me quito los vaqueros y me pongo un traje de chaqueta y corbata -cosa que no tengo- más una cara de hombre serio -que tampoco-, me atrevería a afirmar que de los perfiles profesionales ya existentes, quien más se acerca a lo que ahora mismo se pretende sea un community manager es el experto en marketing. Presumiblemente porque la crisis ha dejado a muchos máster de postgrado en el paro y han sido los primeros en darse cuenta que en las redes sociales se vende -lo que forma parte de su trabajo- además de ser una herramienta eficaz para relacionarse con el cliente.Creo que se comete un error en el uso de los términos, de hecho, creo que se vician y tergiversan interesadamente. Ese nuevo perfil del responsable de comunidades es, en realidad, un gestor de medios sociales o social media manager -que así queda finolis-. De hecho, estimo que son dos perfiles con las particularidades suficientes como para distinguirse uno del otro e, incluso, establecer una prioridad en cuanto a funciones poniendo al primero (CM) a las órdenes del segundo (SMM).Cada vez que oigo a un community afirmar que toda empresa que se precie debe tener uno y que, además, debe estar, codo con codo, tomando decisiones con la alta dirección de la compañía, se me ponen los pelos de punta, como escarpias. ¿Sabes esa cara arrugada que se te queda justo cuando ves que alguien está a punto de darse un golpe? Pues así se me arruga a mí el entrecejo. ¿Cuando se ha codeado en el organigrama tradicional un director de marketing con el director general en un tú a tú de colegas? ¿No estamos confundiendo las cosas? ¿Imaginas a directores de departamento supeditados a tu asesor fiscal externo? ¿No suena todo esto un poco a locura promovida?Desde mi modesta ventana de 14 pulgadas me parece ver a lo lejos un ejército de especialistas en vender, vendiéndose y convenciendo sobre la necesidad de algo que se han tropezado casi de casualidad. Como el «descubrimiento» de los virus informáticos, la llegada de los webmasters, el sonado efecto 2000 y la locura del posicionamiento, otra vez, la tecnología ha proveído a unos cuantos de la excusa perfecta para, en alguna que otra ocasión, vender humo de colores (reconoce que es así, que sé que estás leyendo este artículo de opinión a escondidas de tus colegas de la asociación).Al igual que tu relación con los clientes se reparte a lo largo de tu estructura empresarial, desde el que abre la puerta, pasando por el que convence sobre las bondades del producto o servicio, hasta llegar al que factura, reclama los impagos o da servicio post-venta arreglando eso tan bueno que tienes en tu catálogo (pero que no comprarías para ti), esos mismos procesos puedan llevarse a los entornos virtuales repartiendo su ejecución a través de la misma estructura, allí donde se puede y en el nivel que sea posible. Desde esta perspectiva, muchas de las tareas que se pretenden monopolizar en la figura del community manager no estarían justificadas. Y eso no es bueno para el negocio.Salvo que entendamos que al igual que un director de marketing, un social media manager es necesario para coordinar nuestra imagen y presencia digital, para establecer un plan de comunicación por y para los entornos virtuales que debe amoldarse como un guante a la misión, visión y objetivos de la entidad, y que, un escalón por debajo, en el soporte técnico, un community manager es el machaca, el currante a las órdenes de éste, el que hace efectiva esa relación, mantiene en funcionamiento las herramientas que dan soporte a la citada planificación, vigila su impacto, lo mide, lo evalúa y hace saltar las alarmas. Vamos, el mecánico y el chófer, todo en un mismo paquete, pero desde luego, no el jefe de jefes, mal que le pese a los socios de la asociación. Ya me entiendes.(La irónica viñeta del inigualable ilustrador Juan Ramón Mora. Visítalo y disfrútalo en JRMora.com. Encontrada, por cierto, en el bitácora de Fernando Tellado, Navegando con Red.)

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